miércoles, 24 de febrero de 2016

Los Primeros Mormones y la Poligamia

Una pregunta común con respecto a los hombres y mujeres que contrajeron matrimonios plurales durante la vida de José Smith es "¿Por qué lo hicieron?". Muchos autores han sugerido que los Santos de los Últimos Días fueron simplemente engañados por un autoproclamado profeta carismático. Podría argumentarse, sin embargo, que esta respuesta sencilla es insuficiente, por no decir que es incorrecta por completo. Describe a los participantes como caricaturas en lugar de personas reales con sentimientos genuinos. Además, no toma en cuenta los registros dejados por los participantes que describen sus experiencias y sus razones para adoptar la práctica. Muchos relataron sus propias manifestaciones divinas, validando en su corazón que la práctica era correcta. Otros compartieron sus convicciones de que José Smith era un verdadero profeta, por lo que sus enseñanzas debían observarse.

En esta página

La Repulsión Fue Casi la Reacción Universal al Matrimonio Plural

La Fe en José Smith como Profeta

Las Esposas Plurales de José Smith Relataron Experiencias Espirituales

Otros Polígamos de Nauvoo Relataron Sus Propias Experiencias Espirituales

Resumen


A pesar de que los autores representan a los mormones como ingenuos (1), la realidad es que la mayoría de ellos se mostraron tan escépticos y perspicaces con respecto a la institución de la práctica de la poligamia como las personas lo harían hoy en día.

El no mormón Bernard DeVoto dijo en 1930: "[José Smith] atrajo en su apoyo no solo a los fanáticos ordinarios que formarban parte y sostenían las cientos de sectas de la iglesia Pestecostal Americana, sino también a hombres superiores y muy importantes como [Sidney] Rigdon, Orson y Parley Pratt, Orson Hyde, W. W. Phelps y Brigham Young" (2).

Wilhelm Wyl, quien tenía pocas cosas buenas para decir sobre José, escribió: "José Smith fue lo suficientemente perspicaz para tener pocos hombres honrados alrededor de él, a quienes colocó en posiciones de responsabilidad, quienes los llenaron con fidelidad y sacrificio propio" (3).

Por consiguiente, parece poco probable asumir que José Smith pudo haberse comportado como el mujeriego o hipócrita que describen numerosos escritores sin desilusionar a seguidores como Heber C. Kimball, Jhon Taylor, Eliza R. Snow, Zina Huntington y muchos otros. Todo apunta a que la mayoría de los seguidores más allegados de José eran demasiado perceptivos para ser engañados y demasiado religiosos para convertirse en cómplices de una mentira deliberada.

Mary Rachel Fielding Smith,
polígama escéptica de Nauvoo

Los relatos siguientes vienen de los polígamos de Nauvoo. Todos son recuerdos posteriores, por lo que sufren las debilidades y los prejuicios típicos de tales narraciones. No obstante, se deja al juicio mismo de los lectores la sinceridad y los motivos de estas personas.

La Repulsión Fue Casi la Reacción Universal al Matrimonio Plural

El historiador de la poligamia Lawrence Foster reconoció que la reacción casi universal a las enseñanzas del matrimonio plural en Nauvoo fue la repulsión: "En casi todos los casos registrados, la presentación inicial de la creencia en el matrimonio plural tanto para hombre como para mujeres produjo la conmoción, el horror, la incredulidad o la confusión emocional en general. Los que terminaron por aceptar el principio casi invariablemente pasaron un periodo de confusión interna que duraba de varios días a varios meses" (4).

Kathryn M. Daynes, historiadora SUD, dijo que "en cada caso registrado, la actitud inicial para ingresar al matrimonio plural fue negativa" (5).

Brigham Young describió sus sentimientos cuando aprendió del matrimonio plural: "Mis hermanos saben cuáles fueron mis sentimientos en la ocasión en que José reveló la doctrina; no tenía la inclinación de evadir ningún deber ni de fallar en lo más mínimo en cuanto a lo que se me mandaba hacer, pero fue la primera vez en mi vida en que deseé la muerte, y tardé mucho tiempo en poder hacerme a la idea. Cuando asistía a un funeral, sentía envidia del cadáver y lamentaba no ser yo quien estuviera en el féretro" (6).

El apóstol John Taylor recordó: "[En] el tiempo en que se mandó a los hombres a tomar más esposas. A veces nos hacía mostrar caras largas a todos. No era tan fácil la tarea como uno podría pensar. Cuando se nos reveló parecía como que sería el fin del mormonismo. Porque el hecho de que un hombre pidiera a otra mujer que se casara con él requería más confianza en uno mismo de lo que teníamos" (7).

En un discurso dado por el décimo aniversario del martirio, él también dijo:
"Recuerdo que estábamos con el Presidente Young y Kimball y creo que con uno o dos otros más, junto con el Hermano José poco después de haber regresado de Inglaterra[.] Él nos habló sobre estos principios y los puso delante de nosotros[.] Eso probó nuestras mentes y sentimientos[.] Vimos que constituía un asunto que iba a pesar sobre nosotros[.] no era tan bueno y placentero como algunas personas pensaban[.] Es algo que asoló nuestros sentimientos[.] [¿]Lo creímos[?] Sí lo hicimos[.] Yo lo hice[.] Todo el resto de los hermanos lo creyó pero aún nos hubiésemos dado por alegres de hacerlo a un lado un poco más de tiempo[.] [Habríamos] sido felices de que no llegase a nuestros días, sino que alguien más se hubiera ocupado de ello en lugar de nosotros" (8).  
 La reacción entre las mujeres SUD al mandamiento fue similar a la de Emma Smith, un gran disgusto, o incluso peor. Bathsheba B. Smith recordó: "Lo analizamos [la poligamia]... es decir, como jovencitas lo hicimos, porque era joven en ese entonces, y hablamos mucho sobre eso, y a algunas de nosotras no nos gustó del todo" (9).

Haciendo memoria de una mayor renuencia, Mary Isabella Hales Horne dijo: "Los hermanos y hermanas se opusieron tanto a la poligamia que apenas podía mencionarse" (10).

Eliza R. Snow recordó que "el tema era muy repugnante para mis sentimientos" (11).

Lucy Walker, una de las esposas plurales de José, relató: "Mi asombro no conocía límites. Este anuncio fue en verdad como un rayo para mí... Cada sentimiento de mi alma se rebeló en contra de ello" (12).

Mercy Rachel Fieding, esposa plural de Hyrum Smith, escribió sus sentimientos diciendo: "Cuando se me comunicó el tema por primera vez, la idea me puso a prueba hasta el mismo centro en todas mis tradiciones y cada sentimiento natural de mi corazón se alzó en oposición a este principio" (13).

Jane Snyder Richards, quien se había casado con el Apóstol Franklin D. Richards, recordó su respuesta más moderada. Ella pensó que era "algo extraño y... tenía dudas en cuanto al resultado, pero [quedó] satisfecha al saber que era una revelación sagrada y que [su] religión requería su aceptación" (14).

La Fe en José Smith como Profeta

Todos los polígamos de Nauvoo tenían la fe de que José Smith era profeta de Dios. Esta sola convicción fue suficiente para que muchos adoptaran el matrimonio plural cuando él les enseñó el principio.
Benjamin F. Johnson escribió que el Profeta le introdujo al matrimonio plural en la primavera de 1843:
"El presidente Smith me llevó del brazo para dar un paseo, y me condujo a un lugar apartado en una arboleda contigua, en donde para mi sorpresa, comenzó a revelar ante mí el principio del matrimonio plural o celestial... Creí sinceramente al profeta de Dios, y lo amé como tal" (15).
En otra ocasión contó:
"Él [José Smith] se abrió paso a un lugar fuera del camino en el límite de un bosque rodeado de maleza de gran altura y árboles. Aquí, al sentarnos sobre un tronco empezó a decirme que el Señor le había revelado que el matrimonio plural o patriarcal estaba de acuerdo a Su ley; y que el Señor no solamente se lo había revelado sino que le había mandado obedecerlo; que se le requería tomar otras esposas... Si un rayo hubiera caído en mis pies difícilmente me habría causado más asombro y estupefacción. Él vio el conflicto en mi mente y siguió explicando. Pero la conmoción era demasiado grande para que comprendiera algo, y casi en la agonía de sentimiento lo miré fijamente a los ojos, y dije, mientras mi corazón se derramaba ante él: 'Hermano José, todo esto es nuevo para mí; puede que todo sea verdad. Usted lo sabe, pero yo no. Para mi educación esto es incorrecto, pero con la ayuda del Señor voy a hacer así como usted diga" (16).
Warren Foote relató la lucha de George A. Smith para aceptar la revelación: "[George A. Smith] nos contó que fue una dura prueba para él recibir la revelación sobre el matrimonio plural. El Profeta José se lo dio a conocer por primera vez. Al inicio, no sintió que lo hubiera recibido del Señor. Pero nuevamente supo que José era un profeta de Dios, y no se atrevió a rechazarlo. Así razonó consigo mismo, hasta que obtuvo un testimonio del Señor para sí" (17).

José Smith explicó con cautela las enseñanzas del matrimonio plural a los oyentes que creían que era el Profeta, y a quienes él creía que aceptarían la práctica.

Las Esposas Plurales de José Smith Relataron Experiencias Espirituales

Varias esposas plurales del Profeta dejaron relatos de sus experiencias. Joseph B. Noble dijo con respecto a Louisa Beaman, la primera esposa plural de José Smith en Nauvoo: "[Ella] era una mujer de irreprochable moralidad, quien contrajo una relación de matrimonio plural apoyada en una convicción profunda de que la doctrina era de Dios" (18).

Zina Huntington contó: "Cuando oí que Dios había revelado la ley del matrimonio celestial que tendríamos el privilegio de asociarnos en una relación familiar en los/ mundos venideros busqué en las escrituras y [con] humilde oración a mi Padre Celestial obtuve un testimonio para él mismo [sic.] que Dios había requerido que ese orden se estableciera en su iglesia" (19).

También recordó: "[El matrimonio plural] era algo demasiado sagrado para hablar de él; era más para mí que la vida o la muerte. Nunca aspiré a eso por años. Te contaré los hechos. Tuve sueños. No soy una soñadora, pero tenía sueños que no podía explicar. Sé que esta es la obra del Señor; se me reveló, aun cuando era joven. Se presentaron a mi mente cosas que no podía explicar. Cuando José Smith reveló este orden, supe lo que significaba; el Señor estaba preparando mi mente para recibirlo" (20).

En otra reminiscencia, declaró: "Recibí para mí misma un testimonio de esta obra por parte del Señor, y que José Smith era un Profeta de Dios antes que le viera como respuesta a una oración, mientras yo residía en el estado de Nueva York. Le conocí en su vida, y sé que ha sido un gran hombre fiel y un siervo de Dios" (21).

Emmeline Wells, biógrafa de Presendia, escribió en el Woman's Exponent: "La hermana Presendia se asoció más familiarmente con el Profeta y sus enseñanzas... José mismo enseñó el principio del matrimonio plural a la hermana Presendia, y su corazón fue humilde, y su mente se abrió para recibir las revelaciones del cielo. Ella sabía que era un hombre de Dios, y había recibido muchas revelaciones en prueba de esto. En consecuencia, cuando le explicó claramente el conocimiento que había obtenido del Señor, aceptó las ordenanzas selladoras con José como una confirmación sagrada y santa" (22).

Emily Partridge relató:
"Había pensado mucho sobre eso [el matrimonio plural] en aquella época [1842-1843], y había orado para saber qué era, y si era mi deber. Pensé que debí haber escuchado el asunto... porque estaba grandemente perturbada en cuanto a ello, ya que temía que hubiera cometido un error al no escuchar, así que oré para ser iluminada con respecto a lo que debí haber hecho. Bien, al pasar el tiempo llegué a convencerme de que no había en él nada de malo" (23).
Eliza Partridge escribió: "Él [José Smith] nos enseñó [a Eliza y a su hermana Emily] el plan del matrimonio Celestial y nos pidió que entrásemos en ese orden con él. Esta fue una gran prueba para mí, pero tenía la confianza más implícita en él como Profeta del Señor" (24).

Eliza R. Snow dejó este relato:
"En Nauvoo entendí por primera vez que la práctica de la pluralidad de esposas iba a introducirse en la Iglesia. El tema era muy repugnante para mis sentimientos. Estaba tan directamente en oposición a mis creencias educadas, que parecía como si todos los prejuicios de mis ancestros de generaciones pasadas se congregaran a mi alrededor. Pero cuando pensé profundamente en que estaba viviendo en la Dispensación del cumplimiento de los tiempos, que abarcaba todas las demás Dispensaciones, ciertamente el Matrimonio Plural debía incluirse por necesidad, y me consolé con la idea de que estaba fuera de mi alcance a la distancia, y más allá de mi existencia mortal. En cambio, no pasó mucho tiempo después de que recibiera la primera invitación, antes que me alcanzara el anuncio de que mi "hora señalada [para partir]" había llegadoーque Dios había mandado a sus siervos a establecer el orden, al tomar esposas adicionalesーque supe que Dios... estaba hablando... Al aumentar mi conocimiento concerniente al principio y al designio del Matrimonio Plural, creció mi amor por él...
"Fui sellada al Profeta, José Smith, por el tiempo y la eternidad, de acuerdo con la Ley Celestial del Matrimonio que Dios ha revelado, siendo efectuada la ceremonia por un siervo del Altísimo, autorizado para oficiar en ordenanzas sagradas. Por esto, una de las circunstancias más importantes de mi vida, nunca he tenido motivos para lamentarme". (Eliza R. Snow, "Sketch of My Life", en la colección "Utah and Mormons", Bancroft Library, UC Berkeley, copia de microfilm en CHL, bajo el número MS 8305, Rollo 1, Item 11, página 13. Véase también Maureen Ursenbach Beecher, ed., The Personal Writings of Eliza Roxcy Snow [Logan: Utah State University Press, 2000], 16-17).
 La experiencia de Almera Johnson fue única en varias formas: "También viví una parte del tiempo con el Hermano José Smith en Nauvoo, cuando conversábamos él y yo sobre el tema [el matrimonio plural]. En cierta ocasión en la primavera del año 1843, la fecha exacta de/ la cual no recuerdo ahora, fui de Macedonia a Nauvoo para visitar a otra de mis hermanas, la que era viuda del fallecido Lyman R. Sherman, en cuyo tiempo fui sellada al Profeta José Smith. Al tiempo en que esto ocurría Hyrum Smith, el hermano de José, se acercó y me dijo que no debía temer. Yo había tenido miedo y había dudado del principio así como él, pero que ahora él sabía que era verdad. Después de este tiempo viví con el Profeta José Smith como su esposa, y él me visitaba en el hogar de mi hermano Benjamin F. en Macedonia" (25).

Helen Mar Kimball dejó estas memorias:
"Al día siguiente el Profeta llamó a la puerta de nuestra casa, y me senté con mi padre y mi madre y le oí enseñar el principio y explicarlo más plenamente, y creí en ello, pero no tenía pruebas, solamente la suya y el testimonio de mi padre. Pensé en eso lo suficiente, y no consideré necesario buscar algo más, pero si hubiera estado en una situación diferente, como muchos que estaban sin un padre y una madre que me amaran y me aconsejaran, probablemente mi dependencia, como la de ellos, habría estado en el Señor, pero no me apoyé en Su brazo. Mi padre fue mi maestro y mi revelador, y no veía la necesidad en ese entonces de un testimonio adicional; pero en los años siguientes, el Señor, con su clarividencia e infinita misericordia, me permitió pasar a través de fuertes olas de experiencia, y en el dolor y la aflicción aprendí la lección más importante, que solo en Él debo confiar y no en el hombre débil y pecador; y que era absolutamente necesario para cada persona obtener una evidencia y testimonio viviente para él o ella misma, y no para otro, de la verdad de esta obra de los últimos días" (26). 
"Mi padre me lo enseñó, la primera vez que oí de esto, como un principio puro, salvador y santo. Más tarde en la casa de mi padre, con él y mi madre, escuché al Profeta enseñarlo. Creí que estaba bien pero no lo supe sino hasta unos pocos años después que atravesé el más intenso sufrimiento. Es verdad que mi cuerpo estuvo postrado por enfermedad, pero mi espíritu y mi entendimiento fueron vivificados y se me mostraron las obras del Diablo y sus Agentes o sus [Ángeles]... el principio del matrimonio Celestial. Supe que era de Dios... La visión de mi mente se abrió para ver y entender la voluntad y el designio del Todopoderoso. Tuve una visión del orden del matrimonio plural. La belleza y la gloria que vi en ella fue suficiente para compensar las dificultades de esta vida" (27).
Algunas de estas historias contienen visitas angelicales. Por ejemplo, Desdemona Fullmer relató una visión por la noche en la que un ángel le dijo que la doctrina de la poligamia era verdadera (28).

Además, en una declaración jurada en 1902, Mary Elizabeth Rollins informó:
"En 1834, se le mandó [a José] que me tomara por esposa. Me encontraba a mil millas lejos de él. Él tuvo temor. El ángel le visitó tres veces, la última con una espada desenvainada y amenazó con quitarle la vida. No lo creía. Si Dios se lo dijo, ¿porqué no venía y me lo decía? El ángel le dijo que yo obtendría un testimonio. Un ángel se me aparecióーesto me atravesó como un relámpagoーtuve miedo. José Dijo que vino con más revelación y conocimiento que José alguna vez pudiera revelar. (Brigham Young me selló a él, por tiempo y toda la eternidad—Feb. 1842). José dijo que le pertenecía antes que viniera aquí y dijo que ni todos los Demonios en el Infierno podrían jamás alejarme de él" (29).
En otra narración dio detalles adicionales:
"Lo convertí en un tema de oración y me preocupé por eso, porque no me atrevía a hablar de ello con ningún ser viviente salvo que fuera Brigham Young. Salí y me puse entre tres pilas de heno donde nadie podía verme. Estando de rodillas pensé, ¿por qué no orar como Moisés lo hizo? Él oró con sus manos levantadas. Cuando sus manos estaban en alto, Israel salía victorioso, pero cuando las bajaba, los filisteos salían victoriosos. Alcé mis manos y he oído decir a José que los ángeles cubrieron sus rostros. Me arrodillé y si algún pobre mortal pudo orar alguna vez, yo en verdad lo hice. Pocas noches después de eso un ángel del Señor me visitó y si algún mortal sintió estremecimiento alguna vez, yo en verdad lo sentí. Contemplé las vestiduras y la forma de una persona pero sus ojos eran como relámpagos. Me atravesaron desde la coronilla de mi cabeza hasta las plantas de mis pies. Traté de despertar a mi tía, pero no pude. El ángel se inclinó sobre mí y la luz era muy grande, aunque era de noche. Cuando mi tía se despertó dijo que había visto una figura en ropas blancas que pasaba de nuestra cama hasta la cama de mi madre y salió por la ventana.
"José vino al siguiente Día de Reposo. Él dijo: "¿Ya has recibido un testimonio?" [Le dije:] "No". "Bien", me dijo, "el ángel me ha dicho expresamente que lo debes tener". Le dije: "No he tenido un testimonio, pero he visto algo que nunca vi antes. Presencié un ángel y casi morí de miedo. No hablé". Lo analizó por un momento y puso los codos sobre sus rodillas y las manos en el rostro. Alzó la vista y dijo: "¿Cómo pudiste ser tan cobarde?" Yo dije: "Fui débil". "¿Pensaste en decir, 'Padre, ayúdame'?" [Le dije:] "No". "Bien, si solo hubieras dicho eso tu boca se habría abierto porque ese era un ángel del Dios viviente. Él vino a ti con más conocimiento, inteligencia y luz que yo alguna vez me hubiera atrevido a revelar". Le dije: "Si era un ángel de luz, ¿por qué no me habló?" "Te cubriste el rostro y por esta razón el ángel fue ofendido". Le dije: "¿Volverá alguna vez?" Pensó por un momento y luego dijo: "No, no el mismo, pero si eres fiel verás cosas más grandes que esa" (30).
Lucy Walker compartió su historia varias veces:
"En el año de 1842, el Presidente José Smith buscó entrevistarse conmigo, y dijo: 'Tengo un mensaje para ti. Dios me ha mandado que tome otra esposa, y tú eres la indicada". Mi asombro no conocía límites. Este anuncio fue en realidad como un rayo para mí. Me preguntó si creía que él era un profeta de Dios. "Con toda seguridad", contesté. Me explicó plenamente el principio del matrimonio plural. Dijo que este principio se restauraba otra vez en la tierra para el beneficio de la familia humana, que probaría ser una bendición sempiterna para la casa de mi padre, y formaría una cadena que nunca se rompería, mundos sin fin. "¿Qué puedes decir al respecto?", preguntó. "Nada" [respondí]. ¿Cómo podía hablar, o qué podía decir? Él dijo: "Si oras con sinceridad para obtener luz y conocimiento en relación con esto, recibirás un testimonio de la veracidad del principio. Creí que oraba sinceramente, pero estaba tan reacia a considerar el asunto de manera favorable que temo que no pedí luz con fe. En lugar de luz, una densa oscuridad tomó posesión de mi mente. Fui tentada y torturada más allá de la resistencia hasta que no deseaba vivir. Oh, si la tumba me recibiera con bondad, para que pudiese hallar descanso en el seno de mi querida madre. Por qué debía ser yo la elegida entre tus hijas, Padre, solo soy una niña en años y experiencia, sin una madre que me consolase [ella murió en enero de 1842]; sin un padre cerca para decirme qué hacer en esta hora de prueba [estaba en una misión con un clima más cálido por su salud]. Oh, que pasara esta amarga copa. Y así oraba en la agonía de mi alma.
"El Profeta percibió mi angustia. Vio cuán infeliz me encontraba, y buscó una oportunidad para hablar conmigo otra vez sobre el tema, y dijo: 'Aunque no puedo reconocerte como mi esposa, por las circunstancias existentes, el tiempo está cerca en que iremos más allá de las Montañas Rocosas y entonces serás reconocida y honrada como mi esposa" (31). También dijo: "Con todo, los justos creerán y practicarán este principio. No tengo palabras halagadoras que ofrecer. Es un mandamiento de Dios para ti. Te daré hasta mañana para decidir este asunto. Si rechazas este mensaje la puerta se cerrará para siempre contra ti".
"Esto despertó cada gota de sangre escocesa en mis venas. Por unos momentos permanecí sin miedo ante él, y le miré a los ojos. Sentí en ese momento que era llamada a ponerme a mí misma sobre el altar de un sacrificio viviente—tal vez para soportar al mundo en vergüenza e incurrir en el desagrado y desprecio de mis jóvenes compañeros; todos mis sueños de felicidad volaron a los cuatro vientos. Esto era demasiado, porque hasta ahora ninguna sombra se había cruzado en mi camino, aparte de la muerte de mi querida madre. Para mí el futuro hubiera sido un día brillante y despejado. Me había quedado sin palabras, pero al final pude hablar y dije: 'Aunque seas un profeta de Dios no podrás inducirme a tomar un paso de tan gran importancia, a menos que supiera que Dios aprobó mi camino. Preferiría morir. Intenté orar pero no recibí consuelo, ninguna luz', y le prohibí enfáticamente que me hablara otra vez sobre el tema. Cada sentimiento de mi alma se rebeló contra esto. Yo dije: 'El mismo Dios que ha enviado este mensaje es el Ser que he adorado desde mi infancia y Él debe manifestarme Su voluntad". Él caminó de un lado a otro en la habitación, regresó y se puso de pie frente a mí con la más bella expresión en su rostro, y dijo: 'Que el Dios Todopoderoso te bendiga. Tendrás la manifestación de la voluntad de Dios con respecto a ti; un testimonio que nunca podrás negar. Te diré lo que será. Será un gozo y una paz tal que nunca has conocido'.
"Oh, cuán fervientemente oré para que estas palabras se cumplieran. Era cerca del amanecer después de otra noche sin dormir cuando mi cuarto se iluminó con una influencia celestial. Para mí fue, en comparación, como el sol brillante abriéndose paso a través de la oscura nube. Las palabras del Profeta en verdad se cumplieron. Mi alma se llenó de una calma y dulce paz que "nunca conocí". La suprema felicidad tomó posesión de mí, y recibí un testimonio poderoso e irresistible de la veracidad del matrimonio plural, la cual ha sido como un ancla para mi alma a través de todas las dificultades de la vida. Sentí que debía salir al aire de la mañana y cantar a los cuatro vientos el gozo y la gratitud que llenó mi alma. Al bajar las escaleras, el Presidente Smith abrió la puerta abajo, me tomó de la mano y dijo: 'Gracias a Dios, tienes un testimonio. Yo oré también'. Me condujo a una silla, puso sus manos sobre mi cabeza, y me bendijo con toda bendición que mi corazón probablemente pudo desear.
"El primer día de mayo de 1843, consentí en convertirme en la esposa del Profeta, y fui sellada a él por tiempo y por toda la eternidad, en su propia casa por el Élder William Clayton" (32).
Un relato de segunda mano incluye una visita angélica: "Me fui a vivir con la familia de José Smith como criada y después de haber crecido, José me preguntó si podía casarme con él. Me sentí sumamente insultada y dijo que si quería saber si el principio era verdadero, podía acudir a Dios y averiguarlo. Una noche después de cenar, salí al huerto y me arrodillé y oré a Dios pidiendo información. Después de orar me levanté y caminé por el huerto y otra vez me arrodillé y repetí esto durante la noche. Al final, cuando estaba orando por última vez, se me apareció un ángel del Señor y me dijo que el principio era de Dios y que lo aceptara" (33).

Otros Polígamos de Nauvoo Relataron Sus Propias Experiencias Espirituales

A continuación se presentan relatos adicionales de polígamos de Nauvoo en cuanto a su conversión de la veracidad del principio. Lorenzo Snow recordó:
"Hay una característica singular con relación al matrimonio plural. Respecto a la doctrina, permítanme primero decir que tengo un conocimiento de esto como un principio revelado por Dios, que pertenece a la religión que hemos abrazado. Conocí a José Smith, el Profeta, durante doce o catorce años, quien me enseñó por primera vez esta doctrina, y supe que él era un hombre de verdad y honor. Pero después, ya no he dependido de su palabra para tener conocimiento del matrimonio plural; el Señor me dio un testimonio divino confirmando Sus enseñanzas, el cual ningún hombre puede dar ni quitar" (34).

Helen, la hija de Vilate Kimball describió la conversión de sus padres:

"El corazón de mi padre se elevó al mismo tiempo en súplica, y mientras ella rogaba como lo haría alguien por su vida, la visión de su mente se abrió, y tal como la oscuridad huye del sol de la mañana, también lo hizo su dolor y las cosas viles de la tierra se desvanecieron, y se ilustró ante ella el orden del matrimonio celestial, en toda su belleza y gloria, junto con la gran exaltación y honra que se le conferiría en esa esfera inmortal y celestial, si ella lo aceptaba y permanecía en su lugar, junto a su esposo. También vio a la mujer que él había tomado por esposa y contempló con gozo el vasto e ilimitado amor y unión que ese orden llevaría a efecto, así como la progenie de los reinos de su esposo, y el poder y la gloria que se extendían a lo largo de las eternidades y mundos sin fin.

"Con el semblante resplandeciente de dicha, puesto que su alma quedó satisfecha y estaba llena del Espíritu de Dios, regresó donde mi padre y le dijo: 'Heber, el Señor me ha mostrado lo que me has ocultado'.

"Ella me relató la escena así como a muchos otros, y me dijo que jamás vio a un hombre tan feliz como a mi padre mientras le describía la visión y le decía que estaba satisfecha y que sabía que era de Dios" (35).
Elizabeth Whitney recordó su experiencia con su esposo, el Obispo Newell K. Whitney:

"José tenía la confianza más implícita en la nobleza y la integridad de carácter de mi esposo, y así le confió los principios que se exponían en aquella revelación, y también le dio el privilegio de leerlo y hacer una copia, creyendo que estaría perfectamente a salvo con él... Mi esposo me reveló estas cosas. Siempre habíamos sido unidos, y teníamos la más absoluta fe y confianza el uno al otro. Meditamos el asunto continuamente, y oramos incesantemente para que el Señor nos concediera una manifestación especial concerniente a esta doctrina nueva y extraña. El Señor fue muy misericordioso con nosotros; nos reveló Su poder y gloria. Al parecer, fuimos envueltos en una visión celestial, un halo de luz nos rodeó, y nuestro mismo pecho se convenció de que Dios había oído y aprobado nuestras oraciones y peticiones ante él. Nuestro corazón se consoló y nuestra fe se hizo tan perfecta que estuvimos dispuestos a dar a nuestra hija mayor, entonces de diecisiete años, a José en el orden del matrimonio plural. Poniendo a un lado nuestras tradiciones y antiguos conceptos acerca del matrimonio, se la dimos por consentimiento mutuo (36).

Algunos líderes relataron premoniciones de la revelación del matrimonio plural. Brigham Young recibió especiales "reflexiones que estuvieron en mi mente mientras estaba en Inglaterra. Pero no las entendí hasta después que se lo dije [a José Smith]" (37).



Lorenzo Snow recordó: "Se me reveló antes que el Profeta José Smith me lo explicara. Había estado en una misión en Inglaterra entre dos a tres años, y antes de partir quedé satisfecho perfectamente con algo que se conectaba con el matrimonio plural" (38).


El miembro del Consejo de Nauvoo, James Allred, tuvo presente que "no creyó al principio, estaba muy en contra de sus sentimientos, pero dijo que sabía que José era un profeta de Dios así que hizo un convenio de no comer, beber o dormir hasta que supiera por sí mismo que había obtenido un testimonio de que era verdad, que inclusive había escuchado la voz de Dios al respecto" (39).

Otro miembro del consejo, Thomas Grover, se acordó de una visión sobre una futura esposa plural: "Repentinamente apareció delante de mí la esposa de mayor edad que tengo ahora y la voz del Señor dijo: 'Esta es tu compañera por el tiempo y por toda la Eternidad'" (40).

Martha Jane Knowlton Coray tuvo un sueño peculiar que la convenció de que el matrimonio plural era conveniente (41).

Samuel Amos Woolley, otro Santo de los Últimos Días, narró su propio sueño o visión que verificaba la validez del matrimonio plural" (42).

Phebe W. Woodruff, la primera esposa de Wilford Woodruff, escribió este relato:
"Cuando se enseñaron por primera vez los principios de la poligamia, creí que era lo más perverso que había oído; en consecuencia, lo atribuí a lo mejor de mi capacidad, hasta que enfermé y llegué a ser desdichada. Sin embargo, tan pronto como me convencí que se originó como revelación de Dios por medio de José Smith, y sabiendo que era profeta, luché con mi Padre Celestial orando fervientemente—, para que me guíe correctamente en todo momento importante de mi vida. La respuesta llegó. Mi mente fue llena de paz. Supe que era la voluntad de Dios; y desde ese tiempo hasta el presente he procurado honrar fielmente la ley patriarcal. De José, mi testimonio es que era uno de los más grandes profetas que el Señor haya llamado; que vivió para la redención de la humanidad, y murió como mártir por la verdad" (43).
Otra narración de una pareja sin nombre en Nauvoo declara: "Noche tras noche, cada uno de nosotros empezó a tener revelaciones del Cielo, diciendo que debíamos volver a la costumbre de los patriarcas en cuanto al matrimonio. Todo era tan repugnante que a veces no podíamos aceptarlo. En cambio, las revelaciones se hicieron más claras y más insistentes, y al final mi esposa se atrevió a comunicarme lo que el Señor le había declarado. Esto dio lugar a compartir por todas partes las experiencias, y descubrimos que muchos habían tenido la misma revelación; y de allí en adelante se aceptó y se puso en práctica como la inequívoca voluntad del Cielo" (44).

Un registro adicional incluye a una mujer llamada Sarah Studevant Leavitt: "Mi mente fue llevada de la tierra y tuve una visión del orden del reino celestial. Vi que ese [el matrimonio plural] era el orden allá y oh, qué hermoso. Me llené de un amor y un gozo inefable. Desperté a mi esposo y le conté las visiones que había tenido y que la ordenanza era del Señor, pero que condenaría a miles. Era demasiado sagrado para lidiar con los necios, porque lo utilizarían para satisfacer sus deseos lujuriosos" (45).

Howard Coray relató que "su mujer tuvo un sueño, en la que el Hermano Thompson la sellaba... [y] le contó a Hyrum Smith parte de su sueño, pero consideró que no debía decir todo; y que Hyrum Smith explicó luego a Coray y a su esposa la revelación completa que autorizaba la poligamia, que se había recibido apenas unos días antes" (46).

Él describió la experiencia: "[Martha Jane Knowlton Coray] tuvo un sueño peculiar... Deseaba que le acompañara a ver al hermano Hyrum Smith con el fin de conseguir que lo interpretara. Fuimos a verle el domingo siguiente, pero como tenía compañía, no tuvo la libertad de decir mucho... Fuimos al siguiente domingo, pero encontramos a tantos en su casa como la vez anterior que nos dijo: vengan de nuevo al siguiente domingo... Pero más o menos un día después llamó a la puerta de nuestra casa, y nos invitó a dar un paseo en su carruaje... Empezó a repasar la revelación sobre el matrimonio [eterno]... Esto ocurrió el 22 de julio de 1843. El sueño estaba en armonía con la revelación... Mientras estábamos en la calesa, el hermano Hyrum preguntó a mi esposa si estaba dispuesta a ser sellada a mí; después de pensarlo un momento, respondió, sí. Entonces me preguntó si deseaba ser sellado. Respondí afirmativamente... Él realizó la ceremonia, allí y entonces" (47).

Resumen

Esta reseña de relatos de los que practicaron la poligamia en Nauvoo indica que parecían personas sinceras y probablemente no habrían sido engañados fácilmente.

La repulsión fue su reacción casi universal a la poligamia.

Algunos aceptaron el principio basados solo en la fe de que José Smith era un verdadero profeta de Dios. Sin embargo, la mayoría, relató que rogaron directamente al cielo para recibir la seguridad de que la participación estaba de acuerdo con Su divina voluntad.

Parece que sin esta contribución ajena a este mundo, la mayoría de los polígamos de Nauvoo no se habría conformado con el mandamiento de practicarla.

Para aprender más sobre estos polígamos de Nauvoo, consulta Joseph Smith´s Polygamy: Toward a Better Undestanding.







  1. Véase Robert Baird, Religion in the United States of America (Glasgow, England: Blackie and Son, 1844), 647, 649; George T. M. Davis, An Authentic Account of the Massacre of Joseph Smith (St. Louis: Chambers and Knapp, 1844), 38; Mrs. B. G. Ferris, The Mormons at Home; With Some Incidents of Travel from Missouri to California (New York: Dix and Edwards, 1856), 130–31.William Harris se refirió a los mormones como "inocentones y fanáticos". William Harris, Mormonism Portrayed (Warsaw: Sharp Gambel, 1841), 35. Véase también Rev. F.B. Ashley, Mormonism: An Exposure of the Impositions Adopted by the Sect Called “The Latter-day Saints” (London: John Hatchard, 1851), 8.
  2. Bernard DeVoto, “The Centennial of Mormonism” American Mercury 19 (January 1930): 5.
  3. Wyl, W., pseud. [Wilhelm Ritter von Wymetal], Mormon Portraits, or The Truth About Mormon Leaders From 1830 to 1886 (Salt Lake City: Tribune Printing and Publishing Co., 1886), 64; cursiva en el original. En otro lugar, Wyl escribió que José Smith era "el gran tiburón" y "los fieles eran los peces [carpa]" (p. 11). 
  4. Lawrence Foster, Religion and Sexuality: Three American Communal Experiments of the Nineteenth Century (New York: Oxford University Press, 1981), 153.
  5. Kathryn M. Daynes, “Family Ties: Belief and Practice in Nauvoo.” John Whitmer Historical Association Journal 8 (1988): 68 [63–75]; Kathryn Daynes, “Mormon Polygamy: Belief and Practice in Nauvoo,” in Kingdom on the Mississippi Revisited: Nauvoo in Mormon History, eds. Roger D. Launius and John E. Hallwas (Urbana: University of Illinois Press, 1996), 135 [130–46].
  6. Brigham Young, Journal of Discourses, 3:266 (July 14, 1855).
  7. John Taylor, Report of the dedication of the Kaysville Relief Society House, November 12, 1876. Women’s Exponent 5 (March 1, 1877): 148.
  8. John Taylor, “Sermon in Honor of the Martyrdom,” June 27, 1854; Papers of George D. Watt MS 4534, caja 2, disco 2, 1854 imágenes 151–52, Sermon not in Journal of Discourses or in CR 100 317, Transcrito por LaJean Purcell Carruth, 1 September 2009. Usado con permiso. Se añadieron las letras mayúsculas y la puntuación.
  9. Bathsheba Smith, deposition, Temple Lot transcript, Respondent’s testimony, part 3, page 292, question 21.
  10. Mrs Joseph Horne [Mary Isabella Hales Horne], “Migration and Settlement of the Latter Day Saints, Salt Lake City, 1884,” in “Utah and the Mormons Collection,” Bancroft Library, UC Berkeley, page 17; microfilm copy in MS 8305.
  11. Eliza R. Snow, “Sketch of My Life,” Bancroft Library, Berkely; in Maureen Ursenbach Beecher, ed., The Personal Writings of Eliza Roxcy Snow (Logan: Utah State University Press, 2000), 16; see also Edward W. Tullidge, The Women of Mormondom (New York City: n.p., 1877), 295.
  12. Citado en Lyman Omer Littlefield, Reminiscences of Latter-day Saints: Giving an Account of Much Individual Suffering Endured for Religious Conscience (Logan: Utah Journal Co, 1888), 46–48; véase también el testimonio en Andrew Jenson, “Plural Marriage,” Historical Record 6 (July 1887): 229–30.
  13. Mercy Rachel Fielding Thompson, [Autobiographical sketch, 1880], MS 4580, CHL, página 5.
  14. Jane Snyder Richards, “Autobiography,” CHL, MS 1215, 18.
  15. Joseph F. Smith, Affidavit Books, 4 vols., MS 3423. LDS Church History Library, 2:3–6.
  16. Benjamin F. Johnson, My Life’s Review (Mesa, Arizona: 21st Century Printing, 1992, reprint), 94–95.
  17. Warren Foote (1817–1903), Autobiography and Journal, MS 1123, Folder 1, LDS CHL, 1:83.
  18. Notas de una conferencia trimestral de estaca realizada en Centerville, Davis County, Utah, June 11, 1883; ortografía actualizada. Citado en Andrew Jenson, “Plural Marriage,” Historical Record 6 (July 1887): 232–33.
  19. Zina D. H. Young—Undated Biographical Sketch, in Zina Card Brown Collection, MS 4780, Box 2, Fd. 17 (on Reel 2).
  20. John Wight, “Evidence from Zina D. Huntington Young,” Interview with Zina, October 1, 1898, Saints Herald 52 (Januray 11, 1905): 29; véase también en Martha Sonntag Bradley and Mary Brown Firmage Woodward, Four Zinas: A Story of Mothers and Daughters on the Mormon Frontier (Salt Lake City: Signature Books, 2000), 114.
  21. Zina Huntington, declaración, diciembre 23, 1894, en “Joseph, the Prophet, His Life and Mission as Viewed By Intimate Acquaintances,” Salt Lake Herald Church and Farm Supplement (Enero 12, 1895): 212.
  22. “A Venerable Woman, Presendia Lathrop Kimball,” Woman’s Exponent 11, no. 21 (Abril 1, 1883): 163.
  23. Emily D. P. Young, declaración, Temple Lot transcript, respondent’s testimony (part 3), páginas 350–52, preguntas 22–24. Véase también los libros de declaraciones de Joseph F. Smith, CHL, 1:11, 1:13. Con respecto a la segunda fecha de sellamiento, Emily observó: "Bien, es posible que me haya equivocado en las fechas, pero no en los hechos" (Deposition, Temple Lot transcript, respondent’s testimony (part 3), page 367, question 373, 378.) Michael Marquardt tiene la teoría de que fue "el 23 de mayo, 1843". ((H. Michael Marquardt, “Emily Dow Partridge Smith Young on the Witness Stand: Recollections of a Plural Wife,” Journal of Mormon History 35, no. 3 (Verano 2008): 135–36.
  24. Eliza Maria Partridge Lyman, Life and Journal of Eliza Maria Partridge Lyman (n.p., n.d. [ca. 1877?]), mecanografiado NS 9546, hológrafo MS 1527, LDS Church History Library. Páginas 7-8 no encuadernadas pero con cubierta en el hológrafo.
  25. Almera W. Johnson, declaración jurada fechada el 1 de agosto, 1883, digital holograph, MS 3423, CHL; typescript published in Joseph Fielding Smith, Blood Atonement and the Origin of Plural Marriage (Salt Lake City: Deseret News, 1905), 70–71.
  26. Helen Mar Kimball Whitney, “Scenes in Nauvoo,” Woman’s Exponent 11, no. 5, (Agosto 1, 1882): 39.
  27. Helen [Mar Kimball Whitney] to Mary Bond, n.d., Biographical Folder Collection, P21, f11 [Myron H. Bond], item 22, 23, 24, archivos de la Comunidad de Cristo, 3–4.
  28. Desdemona Fullmer, Autobiography, [not MS 734 in CHL], citado en los documentos de D. Michael Quinn – Addition – Uncat WA MS 244, bx 1, Yale University, Special Collections.
  29. Mary Elizabeth Rollins Lightner, “Statement” signed Feb. 8, 1902 (Vesta Crawford Papers, MS 125, bx1 fd 11. El original en poder de Mrs. Nell Osborne (courtesy Juanita Brooks). Véase también Juanita Brooks Papers, USHS, MSB103, bx16, fd 13; BYU special collections, MS 1132.
  30. Mary Elizabeth Rollins Lightner, “Remarks” at Brigham Young University, Abril 14. 1905, vault MSS 363, fd 6, Harold B. Lee Library, Special Collections, 2.
  31. Lucy testificó en 1892: "Bajo las circunstancias no podíamos ir allá con su nombre. …[Él dijo que al final] se nos reconocería como sus esposas… El Presidente Smith dijo que el día llegaría… proclamó repetidamente que iríamos más allá de las montañas" (deposition, Temple Lot transcript, respondent’s testimony (part 3), page 467, questions 432, 435, 437, 446.)
  32. Lyman Omer Littlefield, Reminiscences of Latter-day Saints: Giving an Account of Much Individual Suffering Endured for Religious Conscience (Logan: Utah Journal Co, 1888), 46–48; véase también el testimonio de Andrew Jenson, “Plural Marriage,” Historical Record 6 (July 1887): 229–30.
  33. Hoja tipeada sin título “The following was given by Judge D. H. Morris of St. George, Utah …” copy in Vesta P. Crawford Collection, Marriott Library, University of Utah, MS 125, bx 1, fd 5.
  34. Eliza R. Snow, Biography and Family Record of Lorenzo Snow (Salt Lake City: Deseret News Press, 1884), 405.
  35. Helen Mar Kimball Whitney, “Scenes and Incidents in Nauvoo,” Women’s Exponent 10, no. 10 (October 15, 1881): 74. Reimpresión de Jeni Broberg Holzapfel and Richard Neitzel Holzapfel, eds., A Woman’s View: Helen Mar Whitney’s Reminiscences of Early Church History (Provo, Utah: Religious Studies Center, BYU, 1997), 136–39. See also Helen Mar Kimball Whitney, Why We Practice Plural Marriage (Salt Lake City: Juvenile Instructor Office, 1884), 56–59; Orson F. Whitney, Life of Heber C. Kimball, 9th ed., (Salt Lake City: Book Craft, 1945), 326–27.
  36. Edward Tullidge, The Women of Mormondom (New York City: n.p., 1877), 368–69; Elizabeth Ann Whitney, “A Leaf from an Autoibiography,” Woman’s Exponent 7, no. 14 (December 15, 1878): 105; véase también Carol Cornwall Madsen, ed., In Their Own Words: Women and the Story of Nauvoo (Salt Lake City: Deseret Book Co., 1994), 202.
  37. Brigham Young, Journal of Discourses, 18:241 (Junio 23, 1874).
  38. Lorenzo Snow, “Discourse,” Millennial Star 61, no. 35 (Agosto 31, 1899): 548; véase también Eliza R. Snow, Biography and Family Record of Lorenzo Snow (Salt Lake City: Deseret News Press, 1884), 405.
  39. James Allred, “Statement,” October 15, 1854. CHL. Copia mecanografiada de Richard Van Wagoner Collection, Marriott Library, University of Utah, bx 13.
  40. Thomas Grover a Brigham Young, 14 Octubre 1870, Brigham Young Collection, CR 1234, 1, (Reel 45) LDS CHL, páginas 1–2.
  41. Howard Coray, “Reminiscences,” CHL; quoted in Richard Neitzel Holzapfel & Jeni Broberg Holzapfel, Women of Nauvoo (Salt Lake City: Bookcraft, 1992), 96; véase también Howard Coray, “Reminiscences,” 25–26, CHL, MS 8142.
  42. Andrew Jenson, “Plural Marriage,” Historical Record 6 (July 1887): 231.
  43. “Autobiographic Sketch of Phebe W. Woodruff, Salt Lake City, 1880,” Phebe W. (Carter) Woodruff, in “Utah and Mormons” collection, Bancroft Library, UC Berkeley, microfilm copy in CHL, under call number MS 8305, Reel 1, Item 7.
  44. John C. Kimball en el Christian Register quoted in Anti-Polygamy Standard, 2, no. 6, September 1881: 44.
  45. Sarah Studebant Leavitt, “History of Sarah Studevant Leavitt,” n.p., copiada de su historia por Juanita Leavitt Pulsipher, June 1919, 23; véase también Richard N. Skousen and W. Cleon Skousen, Brother Joseph: Seer of a New Dispensation, vol. 2 (Orem, Utah: Verity Publishing, 2005), 847.
  46. “Our Own Correspondent,” “The Mormon Church War,” Daily Evening Bulletin, San Francisco (Septiembre 1, 1869).
  47. Howard Coray, “Reminiscences,” CHL; quoted in Richard Neitzel Holzapfel & Jeni Broberg Holzapfel, Women of Nauvoo (Salt Lake City: Bookcraft, 1992), 96.
  


No hay comentarios:

Publicar un comentario